Después de conocer qué pasa cuando nuestro cuerpo entra en estado de alerta y de explorar algunas estrategias para reducir su activación, esta semana nos centramos en recursos que nos pueden ayudar a reconectar con el momento presente.
Cuando la ansiedad se intensifica, es habitual que la atención quede atrapada en los pensamientos, las preocupaciones o la rumiación. En estos momentos, volver al cuerpo, a los sentidos y al entorno puede ayudarnos a recuperar una mayor sensación de calma, control y seguridad. En esta infografía compartimos tres recursos sencillos que pueden ser útiles en el día a día.
Os animamos a ponerlos en práctica a lo largo de la semana. Como cualquier otra habilidad, la regulación emocional también se entrena: la repetición y la práctica nos ayudan a identificar qué estrategias nos funcionan mejor y a incorporarlas de manera natural cuando las necesitamos.